Miles de personas han tratado de entender al ser humano. Ahora, esa parte que muestra nuestros deseos más profundos es llamada inconsciente. Esa parte que actúa por si sola, lo prohibido, lo censurado…
Y es que ayer descubrí algo muy interesante en mi terapia. Al parecer, mi consciente y mi inconsciente están en diferentes sintonías, o al menos el consciente trata de aparentar. Les explico. ¿Recuerdan mi necesidad por terminar con la escuela? Bueno, pues aunque yo diga que me esfuerzo, que le echo todas las ganas, quien en realidad está tomando el control de la situación es mi inconsciente, ya que me estoy saboteando en silencio.
¿Cómo? Pues bien fácil, haciendo lo que no debo de hacer, que yo quiero hacer, pero que una parte de mi censura todos los días. En pocas palabras, haciendo cosas que supuestamente no debería hacer, pero las hago. Ejemplo número uno: faltar a matemáticas, faltar a mi servicio becario…
Todo con la finalidad de salirme de la escuela, ah y eso sí, por culpa de mis papás: porque ya no podrán pagarme la colegiatura si me quitan la beca. ¡Chéquense! Y eso que es mi inconsciente quien está hablando…
Digo, todo lo anterior, obviamente no lo ve uno puesto que únicamente nos damos cuenta de lo consciente. Pero siempre habrá una parte reprimida intrínseca dentro de nosotros que buscará salir a como de lugar, y al parecer, en mi caso, está tomando el control de una forma poco adecuada. Digo, por un lado estoy haciendo lo que me viene en gana, pero lo estoy haciendo mal…
¡Qué interesante eso del inconsciente! Sin querer planeó toda una estrategia macabra para lograr mi más grande deseo: salirme de la escuela… ¡Ah, pero viene lo malo del asunto!
Lo malo de todo esto, es que cuando el inconsciente pasa a ser consciente, tienes que aprender a controlarlo. Y por el momento me di cuenta que es necesario terminar la prepa de buena forma para después, sí hacer lo que me venga en gana. Claro, terminar la prepa tiene su precio y mis papás lo van a pagar, puesto que eso es lo que ellos quieren que haga y no lo que yo quiero hacer. Les daré gusto, pero todo en esta vida tiene un precio… Y créanme no soy nada barato. Y más vale que lo hagan, porque esta vez controlé mis impulsos, pero si no cambian su actitud, la siguiente vez dejaré que esos impulsos hagan lo suyo…
Aún así hay muchas cosas que tengo que pensar. Y bueno, como tampoco voy a negar mi inconsciente, y este blog sirve precisamente para darle un poco de aire a aquello que no puede ver la luz del día, quiero comentarles que al menos aquí trataré de no censurarme. Así que todos mis estimados compañeritos de la escuela que leen mi blog, les recomiendo que ya no lo hagan, porque hay varias cosas que siempre les he querido decir y no lo hecho porque se que me leen… Así que entren a mi blog bajo su propio riesgo, quedan advertidos. No quiero que al día siguiente me reclamen, puesto que es mi blog y aquí si tengo libertad de expresión…
Fueron advertidos. Cambio y fuera.