Para cuando la maestra de Español nos estaba sugiriendo que temas escoger en los discursos persuasivos, me pareció que la autoestima era un tema bastante quemado y tonto. Ahora me doy cuenta de que no es así…
Creo que he descubierto la verdadera razón por la que la escuela en la que estoy me afecta tanto… Me baja la autoestima aún más abajo de lo que ya está. Recuerdo que cuando estaba el IMS era de los mejores y las personas lo sabían, los profesores lo sabían, los padres de familia lo sabían. Y mi esfuerzo era reconocido… Con simples cosas como una mención honorífica, diplomas y esas cosas, que si bien no son mucho, para mi eran todo. Eran objetos que le daban validez a mi esfuerzo y a mi persona.
Si bien en esa escuela pasé momentos muy difíciles lo cierto es que por lo menos ahí todo estaba seguro. Ahora al cambiar completamente y tan drásticamente con lo que había venido viviendo desde hace nueve años, mi mundo se derrumbó. En la escuela en la que estoy me di cuenta de lo más difícil que puede aceptar un ser humano: que siempre habrá alguien mejor y que nadie es indispensable. El salir de mi zona de seguridad ha sido un movimiento muy difícil y que aún no termino de aceptar, pero quizás algún día lo haga…
Y es que ahora que me doy cuenta que no era esa persona tan perfecta que yo creía, al parecer mi mundo se vino abajo. Mi autoestima estaba sustentada en lo que los demás podían pensar de mi (debo aceptar que para mi es sumamente importante lo que digan los demás, lo sé es un trauma) más que en lo que yo pensaba de mi. Y si bien yo no soy 100% culpable de eso (mis padres cooperaron bastante para que unos simples objetos como una mención honorífica validaran a mi persona) cooperé para que sucediera.
Y bueno, dándome cuenta de eso creo que lo que más necesito en este momento y sería la cura de todos los males, es alejarme. Alejarme del lugar en el que estoy para volver a saber quién soy, qué es lo que quiero… Algo así como unas vacaciones individuales… Pero como obviamente eso no va a suceder ni ahora ni en los próximos cinco años, seguiré esperando que alguien me diga que soy suficiente, que no importa cuántos errores y defectos pueda tener, soy una persona que vale la pena conocer.
¿Por qué escribí esto? Porque el jueves fueron los dicursos persuasivos y en lo que pensé era mi fuerte, no lo fue. Alguien más va a pasar al concurso interno de la escuela y por ese momento, me sentí la cucaracha más grande del planeta…
